viernes 20 de noviembre de 2009

Altura y pelos

Porque no es lo mismo medir 1,85 que 1,65. Claro que no.

Dato encontrado en la Wikipedia: "Recientes estudios realizados por la prestigiosa universidad de Marylan han demostrado que una estatura alta, en cierto modo, está relacionado con el éxito social y laboral de una persona. Como ejemplo valdría destacar que todos los presidentes de Estados Unidos superaban la media nacional de altura."

Kafka medía 1,82 -qué grande era Kafka, que miraba siempre desde abajo- (la referencia, claro, de Manuel Vilas), qué grandes son los hombres grandes, sí. Porque no es lo mismo medir 1,85 que 1,65, claro. Porque la capacidad estilística de los grandes autores debe mucho a su estatura corporal; porque Juan Benet debió ser enorme, altísimo, de una estatura apabullante; porque no sabemos por qué en la biografía de los grandes hombres no aparece su estatura.

Dato encontrado aquí: "Las personas altas están más preparadas para emprender riesgos y son más listas, mientras que la pérdida de la altura corporal se asocia a un mayor riesgo masculino cardiaco y de muerte. Estas sorprendentes conclusiones, entre otras, se desprenden de varios estudios, entre ellos el de dos investigadoras de la Universidad de Princeton (EstadosUnidos.), que no deja a nadie indiferente. Altura corporal=altura intelectual."

Debería ser un dato obligado en las biografías, en las oposiciones, en cualquier lista, en todos los documentos, porque no es lo mismo medir 1,85 que 1,65. Claro que no.


ALTURA Y PELOS (César Vallejo)

¿Quién no tiene su vestido azul?
¿Quién no almuerza y no toma el tranvía,
con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo?
¡Yo que tan sólo he nacido!
¡Yo que tan sólo he nacido!

¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!
¡Yo que solamente he nacido!

¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa?
¿Quién al gato no dice gato gato?
¡Ay, yo que tan sólo he nacido solamente!
¡Ay!, ¡yo que tan sólo he nacido solamente!


PS: ¿Y los pelos?

martes 17 de noviembre de 2009



Los días 17, 18 y 19 de noviembre se celebra en madrid el FORO INTERNACIONAL DE CONTENIDOS DIGITALES (FICOD 09), una estupenda manera para ponerse al día en la industria internacional, el desarrollo y potenciación de los contenidos digitales para los mercados de lengua española (que actualmente cuenta con cerca de 450 millones de hispanoparlantes y más de 102 millones de internautas).

Información en la página web y en el blog.

sábado 14 de noviembre de 2009

Cuentas


Porque 2 + 2 siguen siendo cuatro, nada de cinco o tres o cualquiera de otras hipótesis que manejan las teorías de los libros de autoayuda.
Porque 2 + 2 siguen siendo cuatro, y las cuentas siempre salen , y los puentes colgantes de las ciudades norteamericanas resisten el tiempo, porque han sido calculados.
porque 2 + 2 siguen siendo cuatro cuando hablamos de la vida, de los amaneceres y de las tardes de este otoño, que se suman irremediablemente a otras tardes y a otros amaneceres de otros otoños del pasado; y aunque no conozcamos jamás el resultado de la suma (hemos olvidado los sumandos que la forman, esos sumandos del pasado, a la vez que desconocemos las aportaciones que nos traerá el siguiente minuto, la hora venidera, el día de mañana) la suma se produce, y todo recibirá un sentido extraño solo asumible por quien tenga la entera perspectiva, el mapa -como en Google Earth- pero no del espacio, sino del tiempo que permite contemplar los sumandos y acarreos de la distancia, las nubes que truenan en algún lugar (no del espacio), los aviones que pasan por encima llevándonos dentro a veces hacia algún destino recordado en fotos en el móvil.
Porque sabemos que 2 + 2 siguen siendo cuatro, y los aviones vuelan (Nadie sabe en verdad / por qué vuelan los aviones (o sí, porque una ecuación / en derivadas parciales admite una solución imaginaria -Javier Moreno-), y flotan las nubes en el cielo descargando tormentas de nieve al ser bombardeadas con yoduro de plata, y el pasado y el presente se suman en este mismo momento, en el que los aviones sobrevuelan los puentes colgantes de las ciudades norteamericanas mientras está callendo la tormenta de nieve del milenio.

jueves 12 de noviembre de 2009

Aire nuestro


Vilas es un mostruo.

La Resurrección de Vilas, el Calor de Vilas, la España de Vilas son tremendas, inagotables, monstruosas. Vilas vuela por las carreteras, Vilas provoca rebufo y mueve las letras de nuestro país, este país del pasado, este país de un futuro con sol, playas y botellas y botellas de vino blanco.

Y ahora el Aire nuestro de Vilas.

El gran Vilas, Manuel Vilas, el monstruo.

No les puedo decir más (ni menos): lean a Vilas y disfruten, rían, aprendan, sorpréndanse a ustedes mismos.

martes 10 de noviembre de 2009

Berlín


De 1989 recuerdo poco, apenas nada: telediarios, Informes Semanales, fotos de señores con bigote sobre un muro; poco, apenas nada.

En 1999 tuve la suerte de conocer, de coincidir, de compartir parte de mi vida, de mi s mañanas nevadas de invierno, de mis noches calurosas de verano, de mis escapadas al a playa, de mis tardes de tapas por Granada, del sonido de las teclas del piano de García Lorca, de viajes en coche hacia el poniente, de días de alegría inusitada, de noches de insomnio y guijarros en los pies, con más de un alemán, con más de una alemana. Ellos habían vivido la caída desde cerca (mis queridos, adorados, lejanos ya berlineses), con sus ojos de niños, de niñas sorprendidas. Hablaban de la reunificación, de los impuestos, de una Alemania para mí entonces desconocida.

Después tuve la suerte de conocer ese país, las ciudades de Munich o Berlín, los fragmentos del muro que ahora no exite, que se salda a trozos en las tiendas de turistas por tres, siete, catorce euros (con certificado de autenticidad, por supuesto).

En 2009 se cumplen veinte años de la caída de un muro que, por una vez, fue no solo mental, sino físico.

Sí, fue derruído a martillazos.


viernes 6 de noviembre de 2009

10 elevado a 1.974.751 TB

Últimamente he dado muchas vueltas respecto a mi biblioteca, a la utilidad real y práctica de conservar todos los libros leídos, a la capacidad de memoria de un e-book y la posibilidad de tener en él la Biblioteca de Alejandría (o su hipotética reconstruccion). En esas divagaciones me encuentro con esto (de este blog) - qué pensaría mi querido Borges-:


Tomo prestada una idea salida de dos textos de Borges: “La biblioteca de Babel” y “La biblioteca total”. Mucho se ha escrito sobre el primero, un poco menos sobre el segundo. Con diferencias, en ambos textos se menciona la posibilidad de una biblioteca que contuviera a todos los libros, escritos o por escribirse, mediante un método que ahora llamaríamos fuerza bruta: agotar todas las combinaciones posibles de caracteres. En ella,

cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro.

No es absurda la idea: los libros de más de 410 páginas ocuparían varios tomos; un libro de 100 páginas tendría las últimas 310 páginas formadas por espacios en blanco. En “La biblioteca total”, Borges sugiere, siguiendo a Huxley (no sé si abuelo, padre, o cuál de sus hijos) que los libros podrían estar generados al azar, por un mono inmortal, provisto de una máquina de escribir. La cantidad de libros distintos que podrían generarse es inmensa, pero finita.
Ahora bien, podríamos imaginar que esos libros se generasen por computadora, mediante algún algoritmo (nota mental: idea para un próximo post; no afanar Ver algoritmo), y se guardaran en formato “texto plano” (como el nano o gedit de GNU/Linux o el Bloc de notas de Windows). La pregunta es ¿qué cantidad de almacenamiento necesito? ¿Cuántos TeraBytes? (El prefijo teramonstruo. Creo que a Borges le habría gustado.)
¿Cuántas “letras” (caracteres) hay? Siguiendo de nuevo a Borges, en “La biblioteca total”:
significa, en griego,

El número de tales elementos -letras, espacios, llaves, puntos suspensivos, guarismos- es reducido y puede reducirse algo más. El alfabeto puede renunciar a la cu (que es del todo superflua), a la equis (que es una abreviatura) y a todas las letras mayúsculas. Pueden eliminarse los algoritmos del sistema decimal de numeración o reducirse a dos, como en la notación binaria de Leibniz. Puede limitarse la puntuación a la coma y al punto. Puede no haber acentos, como en latín. Afuerza de simplificaciones análogas, llega Kurd Lasswitz a veinticinco símbolos suficientes (veintidós letras, el espacio, el punto, la coma) cuyas variaciones con repetición abarcan todo lo que es dable expresar: en todas las lenguas. El conjunto de tales variaciones integraría una Biblioteca Total, de tamaño astronómico.

Me permito una licencia: supondremos las 27 letras del español (incluida la w), más el espacio, el punto, la coma, el cero y el uno. Total: 32 caracteres distintos, un par más de los propuestos por Borges. ¿Cuántos caracteres conforman un libro?
410 págs * 40 renglones/pág * 80 caracteres/renglón= 1.312.000 caracteres
Para saber cuántos libros distintos hay, habría que conocer de cuántas formas es posible combinar los 32 caracteres para formar series de 1.312.000. Respuesta: 321.312.000. Simplifiquemos:
321.312.000=25*1.312.000=26.560.000
Se sabe que la cantidad de caracteres en texto plano equivale, por lo general a la cantidad de Bytes. Para saber cuántos TeraBytes ocupará, hay que dividir por 240. Así es que la “Biblioteca Total” ocupará
(1.312.000 * 26.560.000 )/ 240 = 1.312.000 * 26.559.960 TB
La respuesta a esta potencia se nos escapa, es demasiado grande. Sin embargo, podemos expresar dicho número como potencia de 10:
26.559.960=10x
log(26.559.960)=log (10x)
6.559.960 * log2 = x * log 10
6.559.960 * 0,30103 = x * 1
1.974.745 = x
Es decir que la biblioteca total ocuparía aproximadamente
1.312.000 * 101.974.745 TB.
Si suponemos
1.312.000 = 106,
tendermos que la biblioteca ocupa aproximadamente 101.974.751TB,
es decir, un número uno seguido de 1.974.751 ceros.
Es difícil pensar números tan grandes, encontrar puntos de comparación. A mí se me ocurre uno: si alguien se tomara el trabajo de escribir el número y guardarlo como texto plano, ese archivo no cabría en un disquete de 3,5”… (Respecto de los números tan grandes, Adrián Paenza tiene sabrosísimos ejemplos “aptos para todo público”.)
¿Llegaremos algún día a semejante capacidad de almacenamiento? Todo hace pensar que no, toda vez que estamos hablando de un número mucho mayor a la cantidad de electrones que hay en el Universo…

Pero… ¿hasta dónde llegará? Me acuerdo cuando me instalé el Monkey Island en mi AT286; venía en 12 disquetes de baja densidad, ocupando unos 4 Megabytes… Ni siquiera habíamos oído hablar nunca de Gigabytes, mucho menos de Terabytes. Prometo volver a leer este post en un par de años, a ver por dónde andamos…

miércoles 4 de noviembre de 2009

Hasta los mismísimos 18

Me permito difundir desde aquí el siguiente artículo sobre educación de Diego Sánchez Aguilar; ahora llega otro momento en el que tomar posiciones, otro momento para decir las cosas.

Hasta los mismísimos 18

Imagino que todos conocen el último globo sonda puesto en la órbita mediática por el señor Gabilondo: ampliar la edad de permanencia obligatoria en la Enseñanza Secundaria hasta los 18 años. Al parecer, según las opiniones escuchadas en telediarios y leídas en la prensa escrita, todo el mundo está encantado con la propuesta. Los padres, porque pueden prolongar dos años más el servicio de guardería que muchos de ellos entienden que es un centro de Educación Secundaria; los sindicatos, porque aumentarían las plantillas de profesores; el Gobierno, porque reduciría las alarmantes cifras de paro.

Sin embargo, cuando he comentado esta noticia con otros compañeros de la docencia, las reacciones distaban mucho del entusiasmo. Todos, absolutamente todos los “encuestados” lo consideran un disparate de dimensiones catastróficas. Algunos, incluso, se plantean seriamente dejar la profesión si dicha medida llegara a implantarse. Y todos nos hemos lamentado, otra vez, por el hecho de que nadie, nunca, jamás, nos haya preguntado nuestra opinión, nos haya pedido esa información de primera mano que solo un profesor (no un pedagogo, no un sindicalista, no un político) que vive día a día en las aulas puede aportar para mejorar la calidad de la enseñanza.

Sentido común. Es lo único que pedimos, es la revolución más urgente, la más radical. Sentido común para mejorar la enseñanza. Ya sabemos que esa cualidad ha sido extirpada de nuestra clase política. No creo sea necesario hacer un listado de ejemplos. Y el sentido común brilla por su ausencia cuando, en un ejercicio paradójico digno de la mejor poesía mística, el señor Gabilondo considera que nuestro Bachillerato (libre, no obligatorio) es muy poco “flexible”, por lo que lo más lógico sería hacerlo “obligatorio”, cuando, como todos sabemos, la obligatoriedad es el epítome de la flexibilidad.

Sentido común. Los que lidiamos cada día en un aula intentando que nuestro jóvenes aprendan y se formen como ciudadanos responsables, sabemos que el mayor problema de nuestra educación, que la causa del elevadísimo fracaso escolar y de la violencia en los institutos, es consecuencia directa de la ampliación de la obligatoriedad desde los 14 de antaño a los 16 actuales. Cuando amigos no docentes de mi generación (1974) me preguntan, asombrados, cómo es posible que hayan cambiado tanto los adolescentes en tan pocos años, les tengo que explicar algo que nadie parece querer escuchar. No es que los jóvenes de ahora sean intrínsecamente malos y violentos. Es mucho más sencillo. Es que antes, cuando un joven de 14 años odiaba la escuela, los libros, el conocimiento abstracto y quería hacer algo práctico, podía. No entraba en el Bachiller, sino en una FP en la que podía aprender un oficio. Así de sencillo. Ahora no pueden. Deben permanecer, contra su voluntad, hasta los 16 y están enfadados y, se lo aseguro, nos lo hacen saber. La violencia es creada por la represión y la obligatoriedad. Les cuento un caso que muchos de sus amigos profesores podrán refrendar con su experiencia: una de las peores, violentas, maleducadas y malhabladas alumnas a las que tuve el placer de intentar enseñar las bondades de la lengua y la literatura, que desde los 13 años reventaba sistemáticamente las clases con un estilo muy cercano al de la niña de El exorcista, cumplió los 16; entonces dejó el instituto, se puso a trabajar en una cafetería y ahora, cuando me sirve un café, lo hace con una sonrisa, con educación, feliz de no tener que estar 6 horas sentada en un pupitre escuchando cosas que no le interesaban. Sí, lo ideal sería que le hubiera interesado, pero es que no todo el mundo puede o quiere estudiar. Es así de sencillo. Eso sí es flexibilidad. Y, además, si esta chica quiere volver ahora al sistema educativo, puede hacerlo a través de muchas vías: educación para adultos, educación a distancia, exámenes libres de ingreso a las diversas vías del sistema educativo. Si hubiera podido salir a un Ciclo Formativo a los 14 años ella hubiera sido más feliz, no hubiera sido tan violenta; y sus compañeros que sí querían estudiar hubieran sido más felices, y habríamos tenido menos violencia en las aulas. Esto es sentido común. No tiene nada que ver con un partido político o con otro. El sentido común también es detectar el problema y solucionarlo: crear más centros de Formación Profesional y que los alumnos que lo deseen puedan entrar en ellos a partir de los 14 años, creando mecanismos que permitan la posibilidad de reingresar en la enseñanza secundaria encaminada al Bachillerato si el alumno así lo deseara.

Sin embargo, hasta ahora, el problema de la violencia y el fracaso escolar en la era LOGSE se ha analizado, por políticos y pedagogos de la siguiente manera: los jóvenes son más violentos porque los profesores no hacen nuestros cursos para la resolución de conflictos, porque los profesores no entienden las necesidades e intereses diversos de los jóvenes, porque los profesores pretenden enseñar unos conocimientos alejados del mundo motivacional de los alumnos; porque pretenden, por ejemplo, disparate sin igual, enseñar la literatura, con libros, en pleno siglo XXI; porque las matemáticas son demasiado abstractas; porque la Historia demasiado antigua; porque la filosofía demasiado teórica. Hagamos la prueba del algodón del sentido común a este discurso imperante en la educación. ¿No será la mejor manera de atender a las necesidades e intereses diversos dejar que los alumnos elijan esas necesidades e intereses? Si el alumno tiene la necesidad y el interés de aprender un oficio práctico, ¿no deberíamos crear más centros y ramas profesionales que dieran respuesta a esos intereses? ¿No sería eso la más eficaz resolución de conflictos? Una joven de 16 puede decidir cosas tan importantes en su vida como son casarse, abortar, tener hijos; pero creo que tiene la misma importancia que una joven que no quiere estudiar pueda decidir, y no a los 18, ni a los 16, sino a los 14, si quiere permanecer en una institución que no le aporta nada, que le está robando años de su vida o si, por el contrario, quiere aprender un oficio de forma práctica. Alguien pensará que a los 14 años un adolescente no sabe lo que quiere. Tienen razón, pero lo que sí saben es lo que no quieren. La obligatoriedad tiene que ir acompañada de alternativas y así tal vez les pongamos más fácil a los chicos saber, al menos, lo que prefieren.

Por tanto, la propuesta del señor Gabilondo supondría una degradación terrible de nuestros centros de enseñanza. La violencia de unos alumnos que, ya desde los 13 o 14 años rechazan visceralmente la educación, crecerá hasta límites alarmantes cuando estos tengan 17 años y estén encerrados contra su voluntad en un instituto que nada les aporta. Si ya, ahora mismo, hay alumnos en 4º de ESO que tienen nada menos que 21 asignaturas pendientes de cursos anteriores, imagínense qué provecho sacarían (ellos y nosotros) de estar dos años más sentados durante 6 horas ante nosotros, sus enemigos (y con razón, pues los obligamos) los profesores.

Solo si esa propuesta incluye una partida presupuestaria enorme, destinada a la proliferación de centros de Formación Profesional, y solo si esa propuesta incluye la posibilidad de que el joven (obligado a permanecer hasta los 18) pueda entrar en dichos programas ya desde los 14, solo si eso ocurre, deberíamos considerar esta una buena ley para el futuro de nuestros hijos. La comparación con Alemania, esgrimida como argumento irrefutable de la bondad de esta propuesta, oculta un dato sin el que carece de sentido: la inmejorable oferta y calidad de sus centros de Formación Profesional. No nos dejemos engañar. Cuando llegue el momento de firmar, estos dos criterios tienen que estar bien claros. De lo contrario, si se pretende aprobar una ley que solo adorne la extensión de la obligatoriedad hasta los 18 con vagas promesas sin presupuestar, propongo a todos mis compañeros que hagan escuchar su voz. Tendremos que ser nosotros. Los sindicatos aquí no nos van a defender, a no ser que todos amenacemos con retirar nuestra afiliación. El sentido común ha de tener su voz.

Diego Sánchez Aguilar

Profesor de Enseñanza Secundaria


martes 3 de noviembre de 2009

JLLV

No fue Buster Keaton, ni Peter O'Toole. Tampoco Cary Grant o Peter Sellers. No fue ni tan siquiera Paul Newman, Humphrey Bogart o James Stewart.

Fue tan solo José Luis López Vázquez.

Hizo teatro.

Hizo el cine que le toco hacer en este país, y salió airoso (que no es poco decir).

Acompañó mi niñez, mi adolescencia, mi vida entera. Lo hizo en b/n y en color, entre extranjeras y junto al tío-abuelo de mi amigo David, en tardes y tardes de sábado. Mi vida entera.

Fue tan solo José Luis López Vázquez.






domingo 1 de noviembre de 2009

nº 25


Ya está aquí el número 25 de El coloquio de los perros.

Entre todas las maravillas que, como saben, pueden encontrar en cada número de esta revista, en este número 25 pueden leer mis traducciones de algunos poemas de Raymond Bozier y de Claude Beausoleil.

jueves 29 de octubre de 2009

Proyectos

Hoy mismo, en El Matadero de Madrid, a las 20:30, Agustín Fernández Mallo y Eloy Fernández Porta, una sesión 100% Afterpop y Postpoética.

Y para los que hayáis disfrutado ya con la trilogía Nocilla, os recomiendo la película:

Proyecto Nocilla, la película from Santillana Vídeos on Vimeo.


lunes 26 de octubre de 2009

Días de Radio


Días de Radio no es solo una fantástica película de Woody Allen, es también un programa de Candil Radio (Almería) que pueden escuchar aquí.

En él pueden escuchar, en la propia voz de Ángel Manuel Gómez Espada, artículos como este, este o este.


No duden es escuchar o leer sus textos. Ya les he indicado dónde, ahora tiene en sus manos la suerte de poder hacerlo.

domingo 25 de octubre de 2009

Para ir abriendo boca

Para ir abriendo boca antes del próximo 28 de octubre , tres poemas:



De
Agujeros, de José Oscar López

Agujeros

Me hablaba de Moscú o de Dubrovnic,
de todas las ciudades que nunca vimos juntos.
Estaba pálida como una víctima propiciatoria
de una vieja película de miedo, o de un retrato
de Guirlandaio o Boticelli, aquellos que adornaban
las paredes y puertas de su casa,
entre botellas, monopolys y manojos
de compactos piratas dispuestos sobre el suelo
como un extraño pentagrama que invocase
los restos de una civilización
lanzados a las llamas
por pura diversión
adolescente.
Machacaba
pastillas y afirmaba –inverosímil-
mente- que eran usos cotidianos
en todos esos sitios lejanos como inviernos
inconcebiblemente fríos, demasiado
lejanos para comprobarlo. “¿Quieres?”
me decía.
“No, no”. Se concentraba en su agujero
y yo en el mío, y era como vivir una sesión
de espiritismo, pero inverso,
en que esperábamos que apareciese
más tarde que temprano,
alguien real,
lo suficientemente real.

Afuera bien podía dormitar un paisaje devastado.
Las seis de la mañana, una hora perfecta
para sobrevivir aquí en el suelo,
rodeados de todos estos objetos inservibles
que no nos llevarán muy lejos;
y nos amamos en el centro exacto,
como quien dice, de una rosa de los vientos
que presidía el mapa de todos los lugares
en los que nunca vamos a volver a encontrarnos.

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De Quemando a los idiotas en las plazas, de José Daniel Espejo.

TODOS LOS DÍAS

Cuando alguien responde tú no tienes
ni idea de nada es que has dado en el clavo
y como cada vez que alguien da en el clavo
has hecho daño. Es el momento perfecto
para decir tampoco tú me conoces, como
si tú también hubieses sido herido
en esa batalla gratuita que nadie sabe
quién empezó pero en la que conviene
no salir derrotado, ni rendirse.

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De Una canción en la memoria, de Héctor Castilla

S/T

Mira las palabras,
mira cómo juegan y se ríen de nosotros,
de nuestras ganas de teorizar
sobre cómo se comportan.

Hablamos de estar desechos
y se nos olvida que hubo un tiempo
en que realmente éramos plenos,
totales y absolutos como un puzle
terminado y enmarcado.




viernes 23 de octubre de 2009

Calificación de películas Vs censura

El Ministerio de cultura español clasifica como "X" la última película de la saga Saw (Saw VI)

Es cierto que nuestro gobierno no censura, como sí lo hacían gobiernos dictatoriales anteriores; nuestro país es ahora mejor, sin duda, mucho mejor, mucho más mejor, así que nos "aconsejan" paternal (¿maternalmente?) que no veamos películas tan violentas.

Quizá se les escaparon años anteriores las otras cinco películas de la saga, quizá no lo consideraron necerario con el cine de Tarantino (ya veremos qué sucede con la prometida Kill Bill 3), quizá deberían también "aconsejarnos" no ver otras películas (no todas nacionales, no sean malpensados) por hacer apología de la estupidez de directores, guionistas e intérpretes.

El gobierno no censura, tampoco quema libros (todavía), pero recuerdo cuando, tiempo atrás, existía una lista de libros prohibidos (Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum) entre los que se incluía, por ejemplo, Amar y sufrir, de Santa Teresa de Jesús.

jueves 22 de octubre de 2009

Propuesta


José oscar López, Jose Daniel Espejo y Héctor Castilla reunidos en Ítaca (Murcia). Si pueden, no duden en asistir.
Tambien los encontrarán en la magnífica revista Hache.

miércoles 21 de octubre de 2009

Una ciudad que tuviese conexión wifi en todas sus calles, en todos sus rincones.

Una biblioteca virtual gigantesca, recuperación y ampliación de la de Alejandría, que permitiese descargar copias de todos sus ejemplares.

Una lectura universal y continua de los clásicos, de las novedades editoriales, de los horrendos argumentos mediáticos de los Planeta, de las maravillas escondidas entre las líneas de Conrad.

Una ciudad abierta, aun siendo otoño.

Pero llueve. Pero se va la luz. Pero el papel de los libros de Alfaguara no me calma esta tarde.


Acechan sombras y bombillas de bajo consumo entre los resquicios de lo que queda de octubre.